Agitar una botella transparente con agua, brillantina y una gota de jabón. Observar en silencio cómo desciende la brillantina mientras se respira despacio, imaginando que el cuerpo también recupera la calma.
Soplar despacio por un tubo de cartón decorado mientras se cuenta hasta 3. Sentir cómo sale el aire lentamente y repetir hasta notar el corazón y el cuerpo más tranquilos.
Colocar las manos sobre el pecho. Inhalar por la nariz y exhalar suavemente por la boca. Repetir: “Respiro y me calmo”. Al terminar, elegir qué ayuda se necesita: un abrazo, agua, espacio o sentarse un momento.